martes, 29 de noviembre de 2011

la eterna persistencia



Cuando vemos hacia el cielo una noche cualquiera, vemos decenas de miles de estrellas. La más cercana es alfa centauri y aún viajando a 300,000 kilómetros por segundo, que es la velocidad de la luz, tardaríamos más de un millón de años en llegar a ella.
La inmensa mayoría de la estrellas más antiguas que aún son visibles, ya no existen. Es este un concepto dificil de digerir la mayor parte de las veces cuando uno lo enfrenta por primera vez. Porque se trata de entender que uno es capaz de ver algo que de hecho ya no existe. Y sin embargo, ahí esta ante nuestros ojos.
La explicación nuevamente es que la distancia que nos separa es tan grande que, por poner un ejemplo, la luz que estamos percibiendo fue la luz que dicha estrella emitió hace 6 mil millones de años. A ese haz de luz que vemos le llevó 6 mil millones de años llegar hasta la tierra. Por lo cual, cuando vemos el cielo nocturno, en mayor o menor medida, nunca estamos viedo el presente. Siempre es el pasado, desde ejemplos tan increíbles como estrellas cuya luz ha tardado tanto en alcanzarnos que en el tanscurso de ese tiempo dicha estrella ha dejado de existir, hasta la luna y los planetas. Cuando vemos Venus, mal llamada "la estrella de la mañana", lo que vemos es la luz solar que fue reflejada por Venus hace varios minutos.
Cuando fueron lanzadas las sondas Mariner y Viking, las intrucciones y mensajes terrestres, y las fotografías e información que enviaba la sonda tardaba varias horas en llegar a la tierra.
La trascendencia de un ser humano despues de la muerte siempre me ha parecido un caso parecido al de aquella estrella que claramente vemos en el cielo nocturno, y sin embargo, no existe más.
Como he dicho ya, creo que la forma en la cual los seres humanos podemos "burlar" a la muerte es trascendiendo a traves de diversas formas.
Después de nuestra muerte, físicamente dejaremos de existir, tal como aquella estrella, y sin embargo, los recuerdos, las ideas, las palabras, los momentos, las obras y todo lo que hicimos en vida continuará presente en la mente de la personas que conocimos y amamos. Es ese el equivalente a la luz de la estrella en el cielo que vemos, aún cuando ya no existe más.

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